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Es difícil encontrar momentos en la vida en los que no tengamos que tomar decisiones. Sin importar cuál sea la situación, todo siempre se resume a razonar y elegir entre lo que es correcto y lo que nos conviene, que su vez implica tomar acciones para respaldar esas decisiones y finalmente afrontar sus consecuencias. Es natural que se nos presenten situaciones en las cuales tenemos muchas posibles maneras de actuar y solo podemos escoger una. Habrá quien nos de consejos y otros quienes nos dirán que es nuestro problema. Independientemente de esto, al final, somos nosotros mismos quienes tenemos la responsabilidad y la capacidad de decidir.

Esta vez entraremos en el campo de las decisiones económicas y qué debemos tener en cuenta cuando se nos presenten. Para esto, antes hagamos un ejercicio de pensamiento y vamos a situarnos en la posición de tener cierta cantidad de dinero y las diferentes opciones que debemos plantearnos a la hora de decidir qué hacer con el mismo. Hay quienes piensan que cuando se tiene dinero debemos comprar sin dudar ni un momento todo aquello que necesitamos y queremos siempre que esté dentro de nuestro presupuesto. Algunos nos dirán que es mejor invertir y siempre buscar la posibilidad de lograr que nuestro capital genere más capital, pero sin duda alguna siempre tendremos esa voz en nuestra cabeza que nos sugiere aguantar todas esas ganas de disponer de nuestro capital y ahorrarlo para futuras eventualidades. A continuación, analizaremos cada posibilidad planteada con sus características buenas y contraproducentes.

¿Por qué debemos ahorrar?

Ahorrar es una de las primeras definiciones económicas que nos enseñan desde pequeños. Esta es una herramienta muy útil si tomamos en cuenta que no requiere más que acumular capital hasta conseguir el suficiente para lograr el objetivo de adquirir algo que deseamos comprar y que con nuestros ingresos regulares no podríamos tener.

Sin embargo, como todo en la vida, ahorrar tiene sus cosas positivas y sus cosas negativas. Por el lado bueno, es la manera más simple y segura de reunir dinero a la hora de afrontar algún gasto planificado, y por el lado negativo, no siempre podemos darnos el lujo de prescindir de gastar capital debido a nuestros gastos regulares (comida, recreación, cuidado personal, etc…). Por lo que, ahorrar es algo que solo podemos hacer si nos sobra un poco de dinero después de cubrir nuestras necesidades, reduciendo gastos o vendiendo algún objeto de valor en nuestra posesión.

Teniendo en cuenta esto, no debemos tenerle miedo a ahorrar. Cuando pienses en realizar esta acción, simplemente pregúntate a ti mismo(a) si estás en la capacidad de hacerlo y si estás dispuesto a hacerlo, plantéate un objetivo en concreto para impulsar tu actitud y tu motivación. Por ejemplo, si tu deseo es adquirir un vehículo y no puedes acceder a él con tus ingresos regulares, no tengas miedo de ahorrar por unas cuantas semanas o meses hasta obtener la cantidad suficiente para comprarlo. Te aseguro que la espera y el esfuerzo valdrán la pena.

Dos buenos métodos para ahorrar son: guardar el 10% de cada ingreso monetario que obtengas durante un tiempo determinado por ti y no tocarlohasta haberse cumplido ese lapso de tiempo, para luego ver los frutos de tu esfuerzo. Y otra forma más directa pero más compleja es tener muy claro cuánto dinero disponible te queda después de cubrir todos tus gastos prioritarios y abstenerse por un tiempo de caprichos hasta lograr el capital necesitado para obtener el producto que deseamos.

¿Y si ya tenemos el dinero para eso que siempre quisimos comprar?

A medida que vamos creciendo nos damos cuenta de que debido al mundo en el que vivimos, por defecto, deseamos y necesitamos de muchos objetos y/o servicios para hacernos felices, para tener cierta calidad de vida y hasta para poder sobrevivir el día a día. Y la manera en que el mundo evolucionó para obtener estas cosas es a través de la compra.

Esta es, sin duda, una de las acciones más adictivas de la vida, y por ende puede ser muy peligrosa, ya que esta supone un gasto monetario que si no es bien pensado y bien invertido puede dejarnos en la bancarrota o peor aún, en la calle.

La decisión de comprar siempre debe estar infundada por la necesidad que tengamos y no por mero capricho (esto no quiere decir que la recreación no sea una necesidad). Sin embargo, las necesidades tienen su grado de prioridad, es decir, no te vas a comprar una entrada al cine si sabes que en tu casa no hay comida y solo te alcanza para una de las dos. La compra es una acción que normalmente debería estar respaldada y meditada.

Con esto quiero decir que, si tomas la decisión de comprar algo, debes tener claro de cuánto capital dispones y cuáles son tus necesidades primarias y secundarias. Para tener una imagen más clara de este planteamiento, supongamos que es día de cobro y acaba de hacerse efectivo el dinero que le corresponde por su trabajo, el primer impulso podría ser salir a comprar todo lo que queremos sin mirar precios, pero como sabemos que no todos tenemos un ingreso regular que nos permita hacer esto, nos vemos en la obligación de sacar cálculos y estudiar cuales son nuestros límites financieros y buscar donde se encuentran las mejores ofertas y precios como las que Rompe Precios busca para sus seguidores.

Entonces, ¿la mejor opción es invertir?

Cuando hablamos de invertir hay que tener en cuenta que esta acción es un tipo de compra. En pocas palabras, tú compras una oportunidad. Sin embargo, es una compra a largo plazo con el fin de obtener a cambio el doble de capital invertido o algo mucho más valioso que lo invertido.

Invertir es una buena opción si tienes estudiado el negocio en el que estás colocando tu dinero. Para esto tienes que tener confianza en lo que estás apostando, ya que invertir es en parte poner en juego capital en pro de obtener beneficios a mediano y largo plazo. Debes saber cuáles son los riesgos y nunca invertir en una sola cosa o invertir todo tu capital disponible, porque la vida es muy impredecible y tampoco es muy recomendable dejar de comer por la esperanza de tener dinero en un futuro, cuando lo tienes ahora.

Teniendo en cuenta todo esto, debes saber que hay muchas alternativas en cuanto invertir:

  • Comprando acciones de alguna empresa o proyecto.
  • Inicia tu propio negocio. Aprovecha la oportunidad, si alguna vez tuviste ese deseo de hacer realidad tu idea de emprendimiento (puede ser desde un pequeño local hasta un blog, por solo mencionar algunos).
  • Puedes gastarlo en ti, que al final del día es una inversión en ti mismo. invierte en un curso culinario para que seas un profesional.
  • Si sabes de ventas, podrías comprar objetos al mayor y luego venderlos al detal para verle beneficios por su venta individual.

Y así como estos, hay muchos ejemplos más. Lo importante es invertir en un campo que realmente domines para reducir los riesgos y asegurarte de obtener beneficios por tu inversión.

La decisión correcta entre comprar, ahorrar o invertir no es ninguna en concreto, sino más bien elegir la opción que más se adapte a tu situación en particular y tus necesidades en el presente, ya que no todos vivimos la misma realidad ni tampoco pasamos por el mismo momento en nuestras vidas. La idea es que, habiendo leído este artículo, estés un poco más cerca de tomar la decisión que se adapte más a tus prioridades y sepas como usar tu capital monetario.

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ACERCA DEL AUTOR

Nicolás Requena

Ingeniero electrónico y joven escritor en formación. Aficionado de los libros de ficción y terror, la música y la tecnología Blockchain, me estoy educando en el mundo de las criptomonedas y las plataformas. Alguien de pocas palabras.