"Entonces, bajo las pobladas cejas, sus ojos me miraron fijamente y dijo en voz baja pero firme: -Encontré el camino de la riqueza cuando decidí que una parte de todo lo que ganaba me tenía que pertenecer. Lo mismo será verdad para ti.” - Después continuó mirándome y su mirada me atravesó; pero no añadió nada más. - ¿Eso es todo?- pregunté. - ¡Fue suficiente para convertir en prestamista de oro a un pastor!”- respondió. - Pero puedo conservar todo lo que gano, ¿no?- dije. - En absoluto, respondió. ¿No pagas al zapatero? ¿No pagas al sastre? ¿No pagas por la comida? ¿Puedes vivir en Babilonia sin gastar? ¿Qué te queda de todo lo que ganaste durante el año pasado? ¡Idiota! Pagas a todo el mundo menos a ti. Trabajas para los otros. Lo mismo daría que fueras un esclavo y trabajaras para tu dueño, que te daría lo que necesitas para comer y vestir. Si guardaras la décima parte de lo que ganas en un año, ¿cuánto tendrías en diez años?”

Fragmento de El Hombre más rico de Babilonia por George S. Clason.

Mucho se habla acerca del ahorro y sus beneficios pero poco se logra al respecto. Muchas personas aseguran que no pueden ahorrar porque ganan poco, o porque la situación económica de su entorno no se los permite, o porque están de moda los temblores y los tsunamis, y miles de excusas más. Sin embargo, la realidad es que muchas personas no ahorran porque no saben hacerlo. De eso hablaremos a continuación. De cómo ahorrar, a pesar de tener bajos ingresos.

Elaborar un Presupuesto

El primero de los pasos para ahorrar es elaborar un presupuesto En nuestro post Razones por las cuales las personas inteligentes usan un presupuestose habla suficiente acerca de este tema, por lo cual ahora no se ahondará en esto, sin embargo, es conveniente decir que ¡sí!, ¡absolutamente sí!, hay que tener un presupuesto en “blanco y negro”, un presupuesto escrito. Preferiblemente a la vista, para que sirva de material de consulta y se pueda verificar su ejecución.

Planificar el Ahorro

El ahorro no se puede basar en “lo que queda”. Es necesario que ocupe un lugar tan importante como el pago del servicio eléctrico o de telefonía. De hecho, puede verse como un pago a sí mismo, como lo enfoca Algamish el prestamista (El Hombre más rico de Babilonia. George S. Clason) y razón no le falta.

Cuando no se ahorra, el dinero que se gana va a las manos de los demás. Se paga siempre a los demás antes que a uno mismo. Hay que pagarse primero a sí mismo y es a través del ahorro que se logra.

En el presupuesto, el ahorro debe estar contemplado como un elemento más al que hay que asignarle una cuota de los ingresos. Además, todos pueden vivir igual a como viven en la actualidad con un 90% de lo que perciben. Definitivamente, no hay gran diferencia en vivir con novecientos dólares que con mil. Les invito a que hagan la prueba.

Para su próximo pago, reserven un 10% a su auto pago y gasten el 90% restante. Pero es muy importante no gastarse ese dinero auto cobrado. Para evitarlo, abran una cuenta de ahorros o, si no alcanzan para abrir esa cuenta, usen una alcancía, por lo menos al principio. Al alcanzar el monto mínimo de apertura de su cuenta, no vacilen en hacerlo y a partir de ese momento, semana a semana, mes a mes, sigan el plan: páguense primero a ustedes mismos el 10% de su ingreso.

Priorizar los egresos

La principal razón de no ahorrar no es tener pocos ingresos. La principal razón es no tener "cultura de ahorro” y en su lugar se tiene "cultura de consumismo”, lo cual es normal en nuestra sociedad y nuestra economía. No nos referimos a que el consumismo sea un flagelo de la sociedad. Como todo, es perjudicial si se lleva al extremo. No obstante, <u>para poder ahorrar hay que priorizar y clasificar los egresos</u>. El criterio que se indica para priorizar y clasificar es apropiado, sin embargo, lo importante es tener uno y ponerlo en práctica.

a) Ahorro

El primer nivel de egreso es el pago a sí mismo. Es el premio al trabajo realizado. Es el auto reconocimiento. Se trabaja primero para sí mismo y luego para los demás. Reiterando lo antes dicho, no debe tratarse de un monto al azar. Debe ser un porcentaje del ingreso y para comenzar un 10% es lo adecuado.

b) Costos de vida

Son los egresos realizados para pagar todas aquellas cosas que “realmente”, “auténticamente”, “imprescindiblemente” se necesitan para vivir. No se hace referencia a la gaseosa que se bebe todas las tardes, ni a la suscripción de la tele de pago. Nos referimos a los pagos realizados para cubrir las necesidades básicas del hombre. También se incluyen medicinas, en caso de estar en tratamientos crónicos.

Para saber cuánto reservar para esos pagos, lo ideal es tomar en cuenta lo que se pagó por esos productos y servicios el mes pasado y presupuestar ese monto para el mes actual. En el caso de los servicios domésticos, con un uso racional de estos se puede lograr no solo mantener su costo, sino eventualmente ir disminuyéndolo.

Hay productos de primera necesidad que no se compran todas las semanas o todos los meses, tales como ropa y calzado, sin embargo, hay que reponerlos eventualmente. Para estos casos, cada mes, se reserva una parte hasta reunir el monto necesario para la compra de esos jeans de moda o las zapatillas nuevas para las más pequeñas de la casa.

c) Gastos

Ya se ha reservado un dinero para el auto pago (lo principal) y se han cubierto los pagos por concepto de productos y servicios de primera necesidad. Ahora, todo lo que queda se “puede” gastar sin remordimiento. Si bien es cierto que estamos hablando de ahorro, presupuesto y control de gastos, no es menos cierto que regalarse un helado de vez en cuando no le hace mal a nadie.

Sin embargo, solamente es dinero de esta partida es el que se toma sin planeación (si se puede o queda). Este es el único dinero disponible para “salirse” del presupuesto, para gastos adicionales. Para aquello que no sea de primera necesidad.

Es conveniente que este apartado se subdivida según prioridades personales o domésticas. Es de aquí de donde se toma el dinero para pagar al plomero por esa gota que apareció debajo del fregadero o se dispone para reparar la llanta ponchada ayer cuando regresábamos a casa.

Reciclar

Más allá de las razones ecológicas y conservacionistas actuales, el reciclaje es una excelente manera de ahorrar Sin llegar al límite de Tacaños Extremos, famoso programa de TLC (canal de televisión paga), hay muchas maneras de ahorrar a través del reciclaje.

El reciclaje como forma de ahorro no se refiere a tomar botellas de plástico desechables y transformarlas en hermosos maceteros cuando no se sienten atraídos por el cuidado de las plantas, porque sencillamente estamos desperdiciando recursos y tiempo. Sin embargo, para el amante de esta actividad sí puede resultar una forma de ahorrar al poder disminuir o evitar la compra de dichos maceteros. La idea es reciclar para dejar de comprar.

Muchas mamás pueden fácilmente transformar esos viejos jeans de papá en juveniles faldas para las más jóvenes de la casa y, con un poco más de creatividad y habilidad en la costura, en un práctico bolso para las compras. La imaginación es el límite y en Internet y la tele hay infinidad de ideas para poner en práctica para ahorrar a través del reciclaje.

Pero hay que recordar, el reciclaje para el ahorro no se trata de transformar desechos en objetos inútiles por el simple hecho de reciclar, porque más temprano que tarde, lo que se está haciendo es transformar unos desechos actuales en objetos que se tirarán más tarde.

Mantener la consciencia

El sentido común es, a menudo, el menos común de los sentidos. El uso de los recursos domésticos de una manera consciente, racional y con sentido común, conduce inevitablemente al ahorro.

Cerrar el grifo durante el cepillado de los dientes o el rasurado, significa una reducción en el consumo de agua. Mantener apagadas las luces mientras no haya alguien en la habitación consume menos energía eléctrica. Apagar el aire acondicionado o la calefacción, según la temporada, cuando no hay gente en casa, permite economizar energía. Caminar o usar la bici para ir lugares cercanos en lugar del auto, garantiza un menor consumo de gasolina.

Al haber menor consumo de los recursos, disminuye el monto correspondiente en su factura, lo que permite ahorrar e inclusive redirigir fondos de los costos a los gastos o la gratificación diferida.

Practicar la gratificación diferida

El esfuerzo y el logro del objetivo deben ser recompensados como estímulo para seguir adelante. De eso se trata la gratificación diferida.

Cuando se desea ese “juguetico” nuevo, esos zapatos que se están usando ahora, conocer ese nuevo local con la pareja, en fin, ese algo adicional que puede representar un egreso no planificado ni presupuestado, se puede poner como meta y destinar una parte del dinero que no se haya gastado o lo que se haya podido reconducir o reorientar, para cubrir el precio de dicho antojito.

La gratificación diferida no es más que dejar para más tarde algo que se desea y recibirlo como un premio, muy merecido, por cierto, luego de haber alcanzado tan importantes logros. Es un reconocimiento al esfuerzo realizado. Después de todo, si no se premian a sí mismos, entonces quién más va a hacerlo.

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ACERCA DEL AUTOR

Germán Demey

Tengo un proceso de formación profesional en Tecnología de la Información de más de 30 años que me han permitido ir conociendo diversas áreas del mercado laboral, tales como comercio, manufactura, seguridad pública, salud, servicios, entre otras. También tengo unas cuantas canas que dejan ver que ya he cometido errores suficientes para hacer de ellos mi mayor salón de clases. Internet y el Marketing Digital son la nueva Revolución Industrial y seguirá en su avance con o sin mi. Por eso he decido estar presente a través de https://gdemeyweb.com.ve/, donde estaré siempre disponible para servirle. "El que no vive para servir, no sirve para vivir"