Adquirir o alquilar un inmueble es sin duda una experiencia en la cual nos domina la emoción. La satisfacción de encontrar un lugar digno donde morar desata emociones que pueden incluso privar sobre la razón. Sin embargo, quienes practican estafas inmobiliarias conocen esa circunstancia, y están dispuestos a aprovecharla en función de sus intereses.

Si estamos en el lado contrario, es decir, si somos propietarios y deseamos vender o alquilar, también podemos ser estafados. En este caso, la necesidad que tenemos de realizar con prontitud la operación puede ser usada para fraguar un fraude. Y también pueden emplear nuestro natural deseo de obtener el mayor beneficio posible.

Sea cual sea el lado que estemos, atender a una serie de reglas puede evitar que resultemos victimas de estafas inmobiliarias. Al haber diversidad de modalidad de estafas, hay también variedad de medidas a seguir para evitar fraudes inmobiliarios.

Reglas básicas para evitar estafas inmobiliarias


1) Inspeccionar la propiedad de antemano

Los estafadores suelen aplicar estrategias para dificultar que ocurra una inspección adecuada del inmueble antes de cerrar la negociación. Una visita de inspección no puede ser sustituida por fotografías, vídeos y descripciones publicadas en una página web. Indudablemente es posible manipular estos medios para ocultar información relevante.

Un tipo de engaño que ocurre con relativa frecuencia, es aquel donde se impide inspeccionar la propiedad en su interior. Al momento de la visita, el agente que da acceso a inmueble no puede asistir al presentársele una emergencia. Pero un atento dueño o vecino está presente para darnos un recorrido externo por la propiedad. Mientras, nos relata las bondades que en interior brinda la propiedad, y que no podemos verificar.

En otra variante, el acceso está permitido, y podemos visitar la propiedad, bajo la supervisión de un encargado. Apenas comenzamos a hacer la oportuna revisión de la propiedad, al encargado se le presenta una urgencia que obliga a postergar el recorrido. Una serie de circunstancias impiden a nuestra contraparte reanudar la visita, pero igualmente aquella apremia a cerrar el trato.

Evidentemente, la recomendación es que no cerremos un trato sin antes haber conseguido inspeccionar la propiedad. Puede usarse los lineamientos dados por la <u>Sociedad Americana de Inspectores de Hogar</u> para tal fin.

2) Evitar cancelar pagos apresurados

Los estafadores están conscientes que a medida que transcurra mayor cantidad de tiempo, aumenta la probabilidad de descubrir la estafa. Por ello, usan variadas técnicas de persuasión y coacción para obtener a la brevedad los pagos iniciales de la transacción. Por ello, debemos estar atentos, y evitar cancelar pagos apresurados.

Entre los argumentos usados para acelerar los pagos, se encuentran.

  • El cliente o agente tiene alguna emergencia, por los que necesita el dinero con urgencia. Apela a nuestra humanidad y comprensión, incluso con la promesa de mejorar alguna condición en la negociación.
  • Hay otras personas interesadas en el inmueble, que están dispuesta presentar una mejor oferta que la nuestra. Por lo tanto, es mejor cerrar el trato antes que aquellos la presenten.
  • El dueño está reconsiderando su intención de alquilar o vender el inmueble. Por ello es mejor actuar antes que pueda cambiar su idea.
  • Se vislumbra sobre el mercado del inmueble alguna situación particular que lo pondrá en alza. Si no aprovechamos en este instante, puede aumentar el precio que debemos cancelar.

Ante cualquier intento de acelerar los pagos debemos estar atentos, sobre todo si identificamos algunos de los argumentos anteriores. Hay que considerar que los estafadores son hábiles en su oficio y, por lo tanto, saben cómo hilvanar los argumentos. Por ejemplo, nos pueden informar que el dueño está haciendo la venta por problemas de salud, mucho antes de solicitar un pago apresurado usando el primero de los argumentos antes citado.

3) Cuidar las formas de pago

Debemos estar atentos a las formas de pago que se exija durante la negociación. Los estafadores gustan emplear aquellas que dejan menor huella, y por ello, resultan difíciles de rastrear. Por ello, debemos estar atentos a cuidar las formas de pago que empleemos en la negociación.

Esta circunstancia permite identificar algunos patrones que son empleados en las estafas al momento de solicitar los pagos. De la identificación de dichos patrones se deriva las siguientes recomendaciones, destinadas a evitarnos ser víctimas de estafas inmobiliarias.

  • Bajo ninguna circunstancia debemos hacer pagos en efectivo.
  • Si estamos usando como intermediaria una empresa, los pagos por transferencia deben hacerse a la cuenta de dicha empresa. Nunca a una cuenta personal.
  • Los datos de transferencia debe ser obtenidos de forma personal, evitando el uso del correo electrónico. Las inmobiliarias resultan un blanco predilecto de los hackers, quienes envían correos solicitando depósito a sus propias cuentas.
  • Al efectuar cualquier pago debemos solicitar inmediatamente el correspondiente recibo o factura legal. Ellos son los principales soportes que tendremos para hacer reclamos, si ello fuera necesario.

4) Evitar el esquema de cebo y cambio

El esquema de cebo y cambio es un sistema empleado con relativa frecuencia en el proceso inmobiliario. En este caso, la estafa inmobiliaria afecta a la parte que vende un inmueble. Sobre todo cuando la misma no tiene experiencia previa en el campo inmobiliario.

Ocurre cuando un comprador ofrece un precio muy por encima del valor real del mercado, condicionado a una demora. Y es que el comprador argumenta necesitar determinado tiempo para negociar otra operación cuyos dividendos invertirá en esta adquisición. El vendedor, entusiasmado por la oferta, acepta y firma un documento de exclusividad de intención de venta del inmueble. El vendedor ha mordido el cebo, y ha quedado atrapado en la estafa.

El comprador luego solicita una extensión del contrato para solventar algunos detalles pendientes. Luego ocurre el cambio: el comprador alega motivos por los cuales no puede mantener la oferta original, y debe modificarla. Y aunque la nueva oferta está muy por debajo de los que el mercado dicta, el vendedor termina aceptando. En parte por el compromiso emocional que le ha desarrollado el estafador, y en parte por cansancio y frustración.

Podemos evitar este tipo de estafa, atendiendo a las siguientes reglas.

  • Exigir desde el inicio a la contraparte un algún comprobante de fondos.
  • No conceder extensiones de tiempo más allá de lo razonable.
  • Dudar siempre de ofertas que superen en demasía el valor real del mercado.

Como hemos podido apreciar, basta atenerse a una serie de medidas básicas para evitar ser víctima de estafas inmobiliarias. Debemos inspeccionar personalmente y con detenimiento la propiedad. Estar atentos a las formas de pagos, e impedir que se nos coaccione a realizar el mismo de forma apresurada. Y por último, evitar que durante la <u>negociación</u> la contraparte emplee un esquema de cebo y cambio.

ACERCA DEL AUTOR

Pedro Alejandro Acosta

Ingeniero y profesor universitario entusiasta de las palabras. Redactor freelancer.