El veganismo es un modo de vida que evita el consumo y uso los productos de origen animal, así como todos los servicios que de los animales se obtienen. Se rechaza el consumo de todo producto alimenticio de origen animal como la carne, huevos, miel y leche. Por eso, al dejar de ingerir estos alimentos, es necesario obtener los nutrientes en fuentes de origen vegetal, o en suplementos dietéticos. Sin embargo, aunque encontremos ese producto que pueda ofrecernos lo que necesitamos, el precio siempre puede ser el mayor problema.

Pero, con un poco de conocimiento, es posible establecer una dieta que permita la adquisición de esos nutrientes, sin que eso represente gastos excesivos de dinero.

Cómo llevar el estilo de vida vegano al menor costo

Fuentes Económicas de Proteínas

Las proteínas son un grupo de alimentos requeridos por el organismo para la formación del tejido muscular, enzimas y sustancias que regulan los procesos corporales, como las hormonas. Aunque las principales fuentes de proteínas sean de origen animal, es posible obtenerlas de fuentes vegetales.

Una fuente de proteína vegetal son las legumbres. La soja y los frijoles en todas sus variedades son las legumbres que aportan mayor cantidad de proteínas. Afortunadamente, dichos alimentos se encuentran entre los más económicos, por lo que podemos consumirlos sin castigar nuestro presupuesto.

Los cereales también son una excelente fuente de proteína. Los que más aportan son el salvado de trigo, la avena y la semilla de linaza. Todos ellos son alimentos al alcance de un presupuesto modesto.

Fuentes económicas de Lípidos

Los lípidos son el grupo de alimentos que incluyen las grasas y aceites. Se emplean en el organismo como fuente de energía y en funciones reguladoras. Las principales fuentes de lípidos son los alimentos de origen animal, pero con un control estricto de la dieta es posible obtenernos de fuentes vegetales, sin necesidad de recurrir a complementos alimenticios.

La semilla de lino (linaza) y la nuez son fuentes económicas de lípidos. Debemos consumirlas molidas, agregando una cucharada de la primera o dos de la segunda, a las ensaladas o cereales.

También podemos optar por los aceites vegetales hidrogenados, entre los que se encuentran la margarina. Debido a que, al no consumir otros tipos de grasas animales, su efecto en la salud no resulta perjudicial, siempre que se ingiera en cantidades moderadas.

Por último, no hay que olvidar los frutos grasos que pueden estar disponibles a precios accesibles en el mercado local, dependiendo de nuestra ubicación. Pueden ser aguacate, coco, aceitunas y frutos secos.

Alimentos procesados vs Alimentos preparados

El ritmo de vida actual nos ha impuesto el consumo de alimentos procesados que, sin duda, representan un ahorro de tiempo y esfuerzo. Pero si nuestra idea es el ahorro de dinero, hay que considerar que los alimentos procesados siempre resultan más costosos que los preparados por nosotros. Y en el caso de la comida vegana, por sus características propias, la diferencia de costos puede ser incluso mayor.

Otra ventaja que tiene la confección propia de los alimentos, es que se controla el origen de todos los ingredientes. Por ejemplo, se evita el uso de algunos productos como glutamato monosódico y el aspartame, que son usados en la industria de alimentos procesados, y que pueden resultar perjudiciales para nuestra salud.

Por último, el entrar en contacto con los alimentos al momento de la elaboración de las comidas, refuerza el lazo ético que nos une a los vegetales. Algo que difícilmente ocurre cuando se usan alimentos procesados.

Suplementos alimenticios

Los suplementos alimenticios, como su nombre lo expresa, son complementos que suplen ciertas deficiencias de nutrientes en nuestra dieta. Solo debemos consumirlos en caso que los alimentos que comemos no contengan esos nutrientes. Por esa razón, estos suplementos pueden ser muy costosos.

Por ejemplo, la quercetina es un suplemento que muchas tiendas de nutrición recomiendan como suplemento para una dieta vegana. Pero la quercetina es una sustancia de origen vegetal, que se encuentra en las frambuesas, arándanos y fresas, por lo que un consumo adecuado de estas frutas evita la necesidad de ese suplemento.

Entonces, la recomendación es simple, antes de adquirir algún suplemento alimentico, debemos estudiar primero si es requerido en nuestra dieta. Y, en caso de que así sea, estudiar si no hay una fuente vegetal de ese nutriente a nuestro alcance, cuya incorporación a la dieta resulte más económica que la adquisición del suplemento.

Con el conocimiento adecuado sobre alimentación, es posible seguir una dieta vegana sin que eso signifique un sacrificio en nuestro bolsillo. El secreto está en identificar los alimentos económicos que se requieren en una dieta vegana saludable, y combinarlos en forma adecuada.

ACERCA DEL AUTOR

Pedro Alejandro Acosta

Ingeniero y profesor universitario entusiasta de las palabras. Redactor freelancer.