Desde niños, seguramente han mirado los largometrajes de Disney, buscando entretenimiento, confort, y moralejas sobre la vida. De la vasta selección de dichas películas, no es sorpresa que las moralejas sean tan variadas como los personajes que encontramos en ellas, dado que vienen de diferentes orígenes y situaciones económicas. Cada espectador puede encontrar una que se asimile a algún problema que esté padeciendo. Por eso, hemos creado una lista de lecciones financieras que encontramos en las películas animadas de una de las franquicias más grandes del mundo.

¿Qué nos enseñan las películas de Disney sobre emprendimiento?


El trabajo duro sí recompensa

En 2009, La princesa y el sapo fue estrenada, e inmediatamente los fans de Disney se enamoraron de la protagonista, Tiana. Una joven de Nueva Orleans que trabaja día y noche como camarera, ahorrando cada centavo con el sueño de comprar un local para abrir su propio restaurante. Es conocida en su grupo de amigos como aquella que siempre desiste en los planes, nunca se divierte, porque está trabajando a todas horas. Como sabrán, la pobre muchacha es luego convertida en sapo, y aunque no creemos que les vaya a suceder lo mismo, sí consideramos que son capaces de hacer lo mismo que ella, quien por sí misma se propuso a crearse un mejor futuro, sin importar los sacrificios que costaran, y poder construir su restaurante tal y como lo deseaba.

Trabajen en lo que amen y serán exitosos

Una de las frases más icónicas de las películas de Disney de este siglo, es definitivamente la de Auguste Gusteau “Cualquiera puede cocinar”, y aunque la intensión de esta se discute a través de la película Ratatouille, es la razón por la que la pequeña rata Remy decide emprenderse en una aventura hasta el restaurante de Gusteau, y cumplir su mayor deseo: el ser un chef. Al ser una rata, es obvio que este no era del agrado de los humanos de la historia, pero esto no lo detuvo de seguir, a toda costa, cocinando, así el reconocimiento como chef no llegara últimamente a él, lo que Remy quería era simplemente estar en la cocina. Otra animal que daría todo por trabajar en su profesión soñada es la pequeña coneja Judy Hopps, quien se negaba a continuar con el negocio familiar en la granja de zanahorias, y mudarse a Zootopia, donde se une al departamento de policía. Aunque su propio jefe dudase de ella sólo por su raza, Judy rápidamente demuestra que es la mejor en lo que hace, todo por amor a su trabajo.

La avaricia no lleva a ningún lugar

¿Quién podrá olvidar el momento en El Rey León cuando el pequeño Simba llora por su padre al fondo del acantilado? Mufasa era el rey justo que controlaba la sabana, sin embargo, su hermano Scar deseaba tanto su lugar, y estaba tan lleno de envidia, que no dudó en intentar arrebatárselo. Scar soñaba con apoderarse del trono, aunque no fuese su derecho, y debido a los métodos que usó, no sólo perdió a su hermano, y el cariño de su sobrino, sino también su vida al ser arrojado al fuego por sus “leales” hienas. Nosotros no creemos que haya valido la pena. Una situación similar la podemos observar en el clásico de Los Aristogatos, donde la última voluntad de una rica cantante de ópera, era que su mayordomo, Edgar, cuidase de sus gatos hasta que mueran, para poder heredar la fortuna. Con miedo a morir antes de adquirir semejante suma de dinero, Edgar decide deshacerse de las mascotas abandonándolos en el campo. Tras ganarse la amistad de un gato callejero, quien decide ayudarlos, los animales vuelven a la mansión y se deshacen de Edgar, quien es enviado a Tombuctú y excluido del testamento. Ambos villanos terminaron en peores condiciones de las que empezaron, debido a su sed de poder y fortuna.

Nunca es tarde para mejorar sus oportunidades

En la secuela de la película de Goofy, llamada Goofy 2: Extremadamente Goofy, podemos ver como su hijo Max abandona la casa para asistir a la universidad. Debido a la falta de su hijo, Goofy cae en depresión, lo cual causa que pierda su trabajo en una fábrica de juguetes. Para poder conseguir un mejor trabajo, era necesario que cursara el último año en la universidad y obtener su título, y decide unirse a Max, quien no está de acuerdo de que su excéntrico padre sea su compañero de clases. Padre e hijo nuevamente inician una odisea para hacer más fuerte su relación, a la vez que Goofy se esfuerza estudiando para lograr graduarse y, aunque para algunos parezca tarde, lograr sus metas a su propio paso.

Si una cosa han demostrado las películas de Disney, es que no sólo son aptas para niños, sino que pueden resonar con personas de todas las edades, y esta es la razón de su éxito, tomando temas con los que todos nos podemos relacionar. Hasta los animales antropomórficos pueden estar pasando un mal rato por dinero, y si ellos lo solucionan, ¿por qué no ustedes? Además, así tendrán una excusa de ver a una rata cocinar y llamarlo inspiración.

ACERCA DEL AUTOR

Isabel Rondón

¡Hola! Soy Isabel, una chica venezolana con una pasión por la escritura desde los 14 años. Amo escribir desde novelas (especialmente sci-fi) hasta los artículos que se encuentran en esta página. Espero que les gusten, y quieran seguir leyendo.