Deudas, solo ver la palabra produce terror, ansiedad, angustia, depresión, y un largo etcétera. Ya que muchas veces llegamos a ese punto de quiebre y nos preguntamos ¿cómo, cuándo o por qué pasó?, pero nos quedamos sin respuesta hasta que el problema es, incluso, peor. Y las causas de una deuda pueden venir de diferentes direcciones, desde falta de organización hasta imprevistos extraordinarios, y es importante comenzar a conocerlas para evitar cometer los mismos errores.

¿Por qué contraemos deudas?

Mala administración

Una de las principales razones por la que las personas adquieren deudas es por la mala administración de sus ingresos. Al no hacer una planificación y ordenar los gastos en lo que necesariamente se debe incurrir, trae como consecuencia que las personas comiencen a realizar compras sin ningún tipo de control. Lo que inmediatamente inutiliza sus ingresos y les lleva a adquirir deudas inconscientes por las llamadas compras compulsivas. Y así, casi al mismo tiempo, se termina descuidando o acumulando esos gastos fijos con lo que se debe cumplir.

Falta de planeación

Otra de las razones se encuentra en la falta de metas u objetivos, una falla que tiene cierta relación con la anterior. Y es que, si no poseen metas a corto o largo plazo, no tendrán motivación o interés para planificarse. Lo que les lleva a que malgasten su dinero porque sus ingresos no tienen un fin en específico. Así que les dará igual si lo usan en ropa, viajes o, por otro lado, lo emplean para hacer alguna inversión o ahorrar. En pocas palabras, si no se plantean metas, aunque sean a corto plazo, su dinero estará a la deriva.

Adicción a la tarjeta de crédito

Además de lo anterior, nos encontramos con esas salvadoras momentáneas que pueden convertirse en una pesadilla si, en vez de nosotros utilizarlas, dejamos que ellas nos usen a nosotros. Sí, me refiero a las tarjetas de crédito, unas poderosas herramientas de las deudas. Porque nosotros pensamos “debo utilizarla para que mi crédito aumente”, lo que implica que sus deudas aumentan también. Sumado a eso, por lo general, nos olvidamos de monitorear el uso de la tarjeta de crédito, y revisamos el estado de la cuenta a fin de mes cuando ya es demasiado tarde. Por eso, tratar de poner un límite personalizado a tus tarjetas de créditos, es decir, utilizarla como si fuese una tarjeta de débito y, de ser posible, pagar apenas la usen. ¡Eso les evitará muchos dolores de cabeza!

Emergencias e improvistos

Ahora, no siempre llegamos a estar en deudas por simples despilfarros, también existen otras causas “de mayor peso”, esas deudas de improviso. Por ejemplo, los temidos gastos médicos. Pero, aunque realmente no podemos estar eximidos de este tipo de gastos, si podemos estar preparados. Por lo que deben contemplarlo en sus presupuestos.

Para el ejemplo que les menciono, pueden contratar un seguro o, por otro lado, hacer su propio fondo de ahorros para imprevistos.

Por lo general, llegamos a las deudas por el desconocimiento del funcionamiento del dinero, gastando más de lo que ganamos y olvidándonos de las inversiones a mediano y largo plazo. Todo por no comprender los métodos de ahorro efectivos o por no ponernos nuestros propios límites. Lo cierto es que todo esto puede prevenirse, empleando presupuestos, siendo consciente de lo que se puede o no gastar y, lo más importante, informándote y entendiendo cómo funciona el dinero. De manera que utilicen el dinero y no que el dinero los utilice a ustedes.

ACERCA DEL AUTOR

Saydeé Pérez